Itaú, el mayor banco de América Latina, ha comprado NeoSpace, una startup brasileña que desarrolla modelos fundacionales de inteligencia artificial, por cerca de R$3 mil millones, según informa Brazil Journal.
Qué dice el banco que está comprando
El CIO Ricardo Guerra explicó al medio que el objetivo es convertir a Itaú en una especie de "ChatGPT financiero". No pretende la amplitud de un modelo de propósito general. Su argumento es que el banco dispone de mucho más detalle sobre cómo gastan, invierten, piden crédito y planifican sus finanzas los clientes que el que los modelos genéricos pueden extraer de internet, además de un siglo de experiencia con productos financieros.
NeoSpace también debe ayudar en el modelado de crédito y en la prevención del fraude. Guerra contó que el banco llevaba dos años trabajando con NeoSpace como cliente y decidió comprarla al concluir que dominar esta tecnología será parte central de su actividad y que no podía depender de terceros.
Las cifras
- En enero de 2025, Itaú hizo una inversión minoritaria de US$15 millones en NeoSpace con una valoración de unos US$100 millones.
- La nueva valoración es aproximadamente seis veces ese nivel y unas 10 veces los ingresos estimados de NeoSpace para este año, R$300 millones.
- Antes de la venta, NeoSpace negociaba una ronda de US$250 millones con fondos internacionales, a una valoración bastante superior a la del acuerdo con Itaú, según el reportaje.
- NeoSpace se fundó en 2023 y, según su fundador Bruno Pierobon, cuenta con un equipo de 80 investigadores de IA. Pierobon también fundó Zup, que Itaú compró en octubre de 2019 por R$500 millones.
El reportaje señala que la lógica es estratégica: tener un modelo avanzado dentro de casa y atraer talento, más que los resultados financieros de la startup.
En qué punto está el producto
En junio, Itaú lanzó ia.i, un motor de interacción tipo chat dentro de su app en el que los clientes pueden hacer preguntas sobre su dinero. Guerra reconoce que todavía es joven: aún no conoce todos los productos del banco ni dispone de toda la información de los clientes. Completarlo no es sencillo, porque buena parte del conocimiento está en manos de los empleados, a quienes hay que entrevistar para recopilar y digitalizar lo que saben. El motor también aprende de las interacciones con los clientes.
Guerra espera además que los clientes prefieran hablar con su banco antes que moverse por los menús de la app, y sostiene que el banco necesita un modelo capaz de ofrecerlo. Es una previsión suya, no un producto anunciado.
El reportaje no indica cuándo llegará la tecnología de NeoSpace a ia.i ni a otros sistemas del banco.